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INDIA
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Después de 3 días en Nueva Delhi, por fin dejamos el tumulto capitalino para dirigirnos al Norte, rumbo a los Himalayas indios.

Luego de un congestionado tránsito para dejar la gran ciudad, recorrimos cientos de kilómetros de carreteras secundarias, para evitar el tráfico pesado de miles de camiones y autobuses, que se desplazan con anárquica velocidad por cualquiera de los canales de circulación, obligando a transeúntes y conductores a salirse de la carretera para evitar ser arrollados o chocados de frente.

Después de 7 horas pasamos por Haridwar y luego, llegamos a Rishikesh.

Este apacible centro espiritual hinduista, considerado por muchos como la “Capital mundial del Yoga”, está cruzada por un Ganges (Ganga) aún bastante limpio y rodeado de bellas colinas. En los años 60, cobró especial renombre ya que Los Beatles se refugiaron aquí con su Gurú, el Maharishi Mahesh Yogui.

Los Ghats, Ashrams y centros de Yoga, apostados en la rivera del Sagrado Ganga, lo hacen destino obligatorio de miles de peregrinos nacionales y extranjeros. Además, es punto de partida para otros destinos religiosos importantes como Badrinath y el glaciar Gangotri (6.856m.), donde literalmente nacen las aguas del Ganga .

Aquí tuvimos una extraña experiencia de conflictos de sentimientos al realizar un espectacular “rafting” en las aguas sagradas del Ganges. Por una parte, la satisfacción del deportista de aventura, al enfrentar rápidos grado 3 y 4 en un caudaloso río himalayo. Por la otra, la sensación de violar la santidad del Ganges con las balsas o nadando libremente con la corriente, hasta llegar a Rishikesh.

 

Ese mismo atardecer tuvimos la oportunidad de asistir a la ceremonia de Ganga Aarti en el Ghat Triveni, donde cantaban a las distintas deidades y los sacerdotes lanzaban lámparas de aceite a las aguas del río. Fue algo inolvidable el estar ahí, sumergidos en esa atmósfera mística, en ese sitio mágico.

  A las 8 de la mañana dejamos este Nirvana para ir a Ranikhet. Optamos por la carretera de montaña norte, en lugar de regresar a Haridwar y cruzar por el Parque Nacional Corbett, importante reserva de Tigres de Bengala. Mala idea !

Nos tomó 14 horas de carretera estrecha, semidestruida por derrumbes frecuentes con precipicios profundos tallados por el cañón del río, para llegar a este bello pueblo, básicamente militar, alrededor de las 10 de la noche. Afortunadamente conseguimos alojamiento en una hermosa finca inglesa de finales del siglo XIX, donde nos atendieron estupendamente, como es costumbre en toda la India.

Desde este punto ya pueden divisarse las altas montañas nevadas de la cordillera Himalaya, como el Nanda Devi (7816m.)

Apenas desayunamos salimos a Lucknow, pasando por Nainital. Esta bella estación de montaña se desarrolla alrededor del Lago (“tal”) Naini, de ahí su nombre. Los chalets, hoteles y villas extraordinarios alrededor del lago, con la más espectacular vista a la sierra nevada, a casi 2.000 m . sobre el nivel del mar, hacen a esta población una fuerte candidata a convertirse la capital del nuevo estado de Uttarakhand.

Antes del atardecer llegamos a Lucknow, capital de Uttar Pradesh. Bastante cosmopolita. Ya casi nos habíamos desacostumbrado a la contaminación ambiental, visual y auditiva de las grandes ciudades indias.

Es una ciudad con intensa herencia musulmana, producto de una larga ocupación islámica. Las diferentes Imambaras (tumbas de hombres santos shi´itas musulmanes), como la Gran Bara , la de Hussainabad y la de Shah Najaf, son monumentos locales dignos de visitar. Apenas cenamos nos acostamos temprano para recuperar energías.

Con el alba, entre largas filas de carruajes tirados por dromedarios, nos dirigimos a Allahabad, junto a Varanasi, una de las ciudades más sagradas de la India.

Es en esta ciudad que encontramos el Sangam, lugar mítico, ultra sagrado, donde todos los hindúes quisieran bañarse al menos una vez en sus vidas. En este punto confluyen los ríos Ganges, Yamuna y el río de la iluminación, el mítico Saraswati .

Aquí tomamos un bote y navegamos lejos de la costa, al punto donde confluían las tres aguas, presenciando las inmersiones, baños y penitencias-ofrendas que realizaban los fieles, en plataformas sumergidas construidas entre dos botes.

Cada 12 años, durante el Kumbh Mela, se produce la concentración religiosa mas grande de peregrinos del mundo, cuando millones de ellos se reúnen en esta ribera, para “limpiar” sus almas. El último festival se celebró en al año 2001, estimándose una concurrencia de más de 20 millones de hindúes.

Nos fuimos muy impresionados de la ferviente devoción demostrada por hombres y mujeres de todas las edades en este sitio tan especial.

También visitamos la casa de la familia Nehru, protagonistas claves en la historia contemporánea del sub continente y el templo del fiero Hanuman, dios hindú de extraña apariencia, cuyos pies son tocados por las aguas del Ganges cada año durante la crecida de sus aguas, para luego ceder a su cauce.

Anteriormente llamada Banares o Benares, Varanasi es quizás, la ciudad mas sagrada de la India ya que el baño en sus aguas purifica los pecados y, morir aquí, libera al ser humano del ciclo de futuras reencarnaciones. Su nombre actual implica su ubicación entre los ríos Varuna y Assi.

Se dice que es una de las ciudades más antigua del planeta donde los ritos íntimos de vida y muerte suceden en los Ghats (escalinatas) sobre las riveras del Ganges. En la mayoría de estos se realizan los baños purificadores de los fieles hindúes, pero también hay los crematorios, donde se incineran los cadáveres antes de ser entregados a las aguas de Ganga. Toneladas de restos humanos son lanzados al río diariamente y no es extraño, aunque para nosotros resultó sumamente impresionante, ver restos parcialmente quemados y a veces casi enteros, flotando en distinto estados de descomposición en las aguas del río. Más impresionante aún es ver a los niños jugando, jóvenes zambulléndose en las aguas y adultos tomando sus baños al lado de búfalos, en aguas con niveles de contaminación fecal (índice Colli) 250.000 veces superior al límite permitido por la Organización Mundial de la Salud. Esta es la mejor prueba de la inmunidad adquirida por exposición al medio.

Los estímulos visuales, olfativos y auditivos superan lo inesperado.

Después de navegar por el Ganges , saturando todos nuestros sentidos, visitamos un barrio musulmán, considerado como uno de los centros artesanales textiles de seda más importantes del país. Nos asombró que la mayoría de los trabajadores de los telares eran niños de alrededor de diez años. La habilidad y concentración en el trabajo que demostraban, no era acorde a la corta edad. Los Sarees, Pashminas y otras prendas típicas, mostraban un colorido y calidad únicos.

Ya al atardecer visitamos el Templo de Durga, también conocido cono el Templo de los Monos. Durga es la reencarnación o expresión “terrible” de Lord Shiva, consorte de la diosa Parvati. Esto explica el sacrificio de cabras en este templo. Como no-hindúes pudimos entrar a los patios del templo, pero no al santuario.

Ya con una sobredosis de emociones e impresiones tratamos de ir a descansar para, al día siguiente dirigirnos a la frontera con Nepal.

Dejamos el hotel muy temprano y como a 10 Km . de la salida de la Varanasi , paramos en Sarnath, otrora centro fundamental del Budismo, ya que fue el primer lugar donde Sidharta Gautama (Buda) predicara su mensaje. Aquí se construyeron imponentes estupas y monasterios por el gran emperador Ashoka. Posteriormente la ciudad fue destruida por las hordas islámicas y reconstruida en el siglo XVII para recobrar la importancia como “Cuna del Budismo” en la India y el mundo. Debajo del altar reposan algunos de los restos mortales de Buda, los cuales son expuestos una vez al año.

Ya cerca del mediodía llegamos al puesto fronterizo India – Nepal, donde después de realizar los trámites de inmigración y aduanales relacionados con el Hummer (por cierto sumamente organizados y eficientes), nos dirigimos a Lumbini.

Ya estábamos en el Reinado Himalayo de Nepal.

Lumbini es el lugar exacto donde nació Sidharta Gautama (Buda) en Mayo del año 563 a .c., y muriera 80 años mas tarde en Kushinagar, cerca de Gorhakpur, a unos 150 Km . al sureste de este mismo lugar.

 

La tranquilidad espiritual que se respira en este sagrado lugar es indescriptible, especialmente después de haber estado hace menos de 24 horas en Varanasi.

El respeto de las leyes de tránsito, el no tocar corneta constantemente mientras se conduce cualquier vehículo que tenga ruedas y la poca o ninguna contaminación, nos trasportaron inmediatamente a un estado de apacibilidad ya necesario, casi un Nirvana anticipado.

El complejo de templos construidos alrededor del lugar físico de nacimiento de Buda, es comparable a un Epcot Center de Orlando, U.S.A. dedicado al Budismo. Aquí encontramos representación de varios países budistas cuyos templos se emplazan en un gran parque diseñado por el arquitecto japonés Kenzo Tange. Lagos, canales, bibliotecas y monasterios, acompañarán a este bellísimo conjunto de templos. Es un lugar como para dedicarle días, años o, toda la vida.

Salimos del hotel junto con el sol, y después de pasar por el Parque “Lumbini: Fuente de la Paz Mudial ”, nos dirigimos a Pokhara.

Decidimos tomar la carretera directa, rumbo Norte franco, que parecía más corta. Craso error, era a través del pié de montaña himalayo donde las lluvias de meses anteriores habían hecho estragos en las vías. Sin embargo, la belleza del paisaje, compensaron los reveses del accidentado manejo.

En la tarde temprano llegamos a Pokhara. Precioso sitio. Parecía tomado de una postal. El pueblo con sus hoteles y tiendas fascinantes se ha desarrollado alrededor del Lago Phewa Tal. El ambiente hedonístico lo hizo el sitio de predilección de los Hippies en los años ´70.

El reflejo de los Annapurnas sobre el lago al amanecer es espectacular.

Para los montañistas este es un sitio de elección, ya que los 4 Annapurnas (I al IV) mas el Machhapuchhare, conforman el Macizo Annapurna, reto para los aventureros escaladores. Este macizo está separado del monte Dhaulagiri por el río Kali Gandaki, tallando la garganta o cañón más profundo del planeta. En una época se pensaba que el monte Dhaulagiri, de 8167 m . era el más alto del mundo, hasta que métodos de medida más precisos fueron desarrollados.

Pokhara estaba “de gala” ya que la pareja real se encontraba de visita en la ciudad, lo que se evidenciaba por la fuerte presencia militar en las calles, a pesar de la “tregua” de tres meses conferida por los grupos maoístas, adversarios al régimen monárquico.

Al atardecer paseamos por las adornadas calles de la ciudad, alrededor del lago, llenas de restaurantes, cafés, hoteles y tiendas fascinantes, especialmente aquellas especializadas en antigüedades y artesanías locales.

Después de una interesante cena típica nepalí, nos fuimos a la cama.

Salimos de Pokhara, siguiendo el cañón del río, con dirección Este. Los desarrollos turísticos e hidroeléctricos que encontramos durante el camino, eran impresionantes.

Después de unas seis horas de camino llegamos a Katmandú, donde fuimos emotivamente recibidos por Nowang y Pemba Dorjee, sherpas expertos del Himalaya. También estaba con ellos Dolma, bella niña adoptada por Tony hace unos años y los representantes de la compañía Good Year, quienes organizaron y patrocinaron nuestra estadía en la capital nepalesa.



Escogimos al Katmandú Guest House como lugar para alojarnos por la atmósfera tan particular que se respira en su interior y sus jardines, donde se han gestado las más importantes escaladas de los Himalayas, celebrado las conquistas o los duelos de los que nunca regresaron, donde se han escrito libros, best-sellers y artículos sobre montañismo de aventureros alojados en este albergue único.

Esa noche nos encontramos con Alfredo Autiero, quien recién regresaba con un grupo de doce venezolanos, de realizar el “trekking” del Campamento Base del Monte Everest. Coincidencialmente, Patricia Tacconi también acababa de llegar de su exitoso ascenso, una hazaña digna de hacerla conocer. Primera mujer venezolana en conquistar un “ 8.000” , superando a sus otros tres compañeros masculinos al coronar el Cho Oyu ( 8210 m .), sexta cumbre más alta del mundo.

En la mañana Alfredo y nosotros cuatro (Tony, Enrique Angel y Pedro) alquilamos unas motos y, sorteando carros, camiones, bicicletas, otras motos y animales de todo tipo (experiencia EXTREMA), nos dirigimos al Templo Swayambunath, o Templo de los monos. Una empinada y larga escalinata nos condujo a una imponente Estupa (templo budista) resguardada de un inmenso Dorje, símbolo masculino de la fuerza espiritual.

Ya al mediodía acudimos a una invitación de Nawan, para almorzar en su casa y visitar su orfanato, Helpless Children Mother Center, el cual mantiene personalmente con su familia. Ha albergado a 52 niños y niñas, ofreciéndole además educación, la cual considera como fundamental para el futuro desarrollo de cada niño y joven. Es ejemplar como un Sherpa analfabeto, quien apenas logra hacerse entender en inglés, ha logrado sin recurso alguno, esta bellísima obra, rescatando 52 niños de las calles. Demuestra un pensamiento sencillo pero profundo, una actitud ante la vida con filosofía budista pero pensamiento vanguardista. Es realmente un hombre admirable, el cual nos ha honrado con su invalorable amistad. En este lugar esta Dolma nina que fue adoptada por Tony desde hace 4 anos y que junto con Proyecto Cumbre comparten el patrocinio de varios ninos en este bellísimo lugar .

Después de almorzar, todos los niños del centro nos ofrecieron unos bailes típicos regionales, los cuales disfrutamos enormemente. La emoción resultó incontenible. Enrique, muy conmovido por lo visto, decidió adoptar a una niña muy especial llamada Tshering que con su encanto conmobio a todo el equipo .

A las 6:00 am Alfredo, Enrique y Angel se escaparon a Bodhnat (templo de Buhda) donde se encuentra la Stupa más grande de Nepal y una de las más grandes del mundo. Impresionante la cantidad de gente que antes del amanecer ya se habían concentrado para orar y entonar el Mantra Universal “Om Manee Padme Hum” mientras pasaban las 108 cuentas de sus Malas (parecidos a un rosario).

Este es el templo preferido por los tibetanos refugiados en Nepal. Todos girábamos con paso rápido en sentido horario alrededor, rotando los 5 cilindros empotrados en los 147 nichos en la base de la gran Stupa.

Después de desayunar nos reunimos con Madhu Krishna Chitrakar (“Chitra” = Pintar y “Kar” = Karma) un ser especial, cuyo Karma familiar es la pintura, particularmente Mandalas y escenas que incluyan los distintos Budas.

Conversamos durante horas con él, aprendiendo de la profundidad de cada una de sus palabras, tratando de asimilar sus pensamientos e interpretaciones de los hechos cotidianos. El impacto que produjo en nosotros es inolvidable.

Sus sencillos Mantras personalizados para los Mandalas que nos dio, se nos grabó permanentemente. Es el verdadero Gurú, luz a la oscuridad.

Después de despedirnos de Madhu, con el cual pudiéramos pasar horas y meses, fuimos a recorrer otras ciudades del Valle de Katmandú, con Nowan, Dolma, Tshering y otra adorable “gordita” del orfanato.

El primer sitio fue el impresionante Pashupati –Math. El templo hinduista más sagrado de Nepal y uno de los templos dedicados a Lord Shiva más importantes del sub continente. Simultáneamente ocurrían cremaciones en los ghats sobre la rivera del río Bagmati (sagrado) y rituales en distintos sitios. En las 11 Chaityas (minitemplos) encontramos hermitaños y Sadhus, extraños hombres santos.

 Luego fuimos A Bhaktapur, ciudad cuyo centro se ha preservado el centro como zona exclusivamente peatonal. El conjunto de edificios y templos se teñía de sangre por los sacrificios animales (búfalas, cabras y gallos) en honor de las festividades hindúes de Dahsain.

Finalmente el tercer lugar que visitamos fue Patan, el más cercano a Katmandú del cual está separado por el río Bagmati. Es el conjunto de templos y monasterios budistas con mayor concentración de edificaciones religiosas por metro cuadrado en todo el país. Alrededor de Durbar Square, se implantan Stupas y Bahals (monasterios) de distintos estilos arquitectónicos, cada uno más espectacular que el otro.

Hoy Enrique regresa a Caracas por que sus compromisos profesionales no le permiten extender más esta fascinante expedición. Anoche, alrededor de una mesa, compartimos recuerdos de estas últimas semanas. Los buenos y mejores momentos, no pudimos encontrar alguno que ahora, pareciera malo. Celebramos la fortuna de habernos encontrado como equipo y, según la filosofía que nos ha embargado, decidimos que no es casual, sino causal .

No pudimos ocultar la tristeza al saber que pronto, esta expedición llegaría a su fin y, como siempre dice Tony, “lo más difícil es esperar por la próxima”. Adelantándonos a esto, ya hemos estado elucubrando sobre el próximo Proyecto 2006, Sur Africa – Desierto de Namibia, Mongolia – Desierto de Gobi – China, etc.

Ya veremos.

 Nota : Aquí revelaré que yo, Enrique, he estado encargado de redactar estas primeras cinco entregas y aprovechar para agradecer a Dios y al increíble Hummer Expedition Team conformado por tan especiales AMIGOS, ya que para el momento de la publicación de esta entrega, ya ha culminado satisfactoriamente “India 2005” , sin el menor percance, sin el más mínimo malestar físico o enfermedad de alguno de los integrantes y haber completado la casi imposible meta del recorrido, en un tiempo record. Cada uno excedió lo esperado, con grandes sacrificios físicos avanzamos día a día sin perder el extraordinario humor que reinó de principio a fin. Con inmenso dolor dejo estas bellas, míticas y místicas tierras, con la seguridad que nuestras vidas cambiaron para siempre.

Enrique Suárez Cabrera.

 


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